Fecha de inicio: 24 de enero de 2026
Fecha de finalización: 27 de febrero de 2026
Autor: Edith Eger
País: República Eslovaca
Año: 2024
Género: Novela histórica
Sinopsis:
Eger tenía dieciséis años cuando los nazis invadieron su pueblo de Hungría y se la llevaron con el resto de su familia a Auschwitz. Al pisar el campo, sus padres fueron enviados a la cámara de gas y ella permaneció junto a su hermana, pendiente de una muerte segura. Pero bailar El Danubio azul para Mengele salvó su vida, y a partir de entonces empezó una nueva lucha por la supervivencia. Primero en los campos de exterminio, luego en la Checoslovaquia tomada por los comunistas y, finalmente, en Estados Unidos, donde acabaría convirtiéndose en discípula de Viktor Frankl. Fue en ese momento, tras décadas ocultando su pasado, cuando se dio cuenta de la necesidad de curar sus heridas, de hablar del horror que había vivido y de perdonar como camino a la sanación.
Su mensaje es claro: tenemos la capacidad de escapar de las prisiones que construimos en nuestras mentes y podemos elegir ser libres, sean cuales sean las circunstancias de nuestra vida.
«Este libro es un regalo para la humanidad. Una de esas historias únicas y eternas que nunca quieres terminar de leer y que te cambian la vida para siempre.» Desmond Tutu, premio Nobel de la Paz

Cuando propusieron leer La bailarina de Auschwitz, mi primera reacción fue decir: ¡No! Pensé: otra vez leer la historia de alguien que tuvo que atravesar una experiencia tan dolorosa….
ResponderEliminarPero, para ser sincera, el relato de Edith Eger me atrapó y me emocionó profundamente. Muy a contramano de lo que imaginaba, no podía dejar de escuchar su vida.
Su historia me despertó esperanza. Esa esperanza que a veces se pierde tan fácilmente, pero que también puede sostenerse cuando hay fortaleza interior, amor por los seres queridos y el deseo de honrar a quienes ya no están.
La vida de Edith fue un gran aprendizaje. No solo por el conocimiento que más tarde adquirió en la universidad, sino por todo lo que su propia experiencia le enseñó sobre el dolor, la resiliencia y la posibilidad de sanar.
Me conmovió el vínculo que establece con sus pacientes. Es un camino de ida y vuelta: mientras ayuda a otros a atravesar sus propios sufrimientos, también continúa sanando sus propias heridas. Es como si cada encuentro fuera, al mismo tiempo, una forma de acompañar y de reconstruirse.
Imaginar lo que vivió estremece. Muchas de las anécdotas que relata dentro del campo de concentración producen verdaderos escalofríos. Sin embargo, elijo quedarme con su fortaleza.
Y también con aquella frase del amor de su vida que la ayudó a seguir adelante:
“Nunca olvidaré tu sonrisa.”
Porque, al final, este libro me dejó una certeza: el amor y los recuerdos luminosos pueden convertirse en una fuente inmensa de esperanza, incluso en medio de la oscuridad.